MIS EXPERIENCIAS DE VIAJE

MÉXICO: el viaje a donde me guió mi alma.

Ya hace más de 6 meses que me fui de México y por momentos siento que aún no puedo sentarme a escribir sobre esa experiencia. Será que aún hay cosas que he vivido que aún tengo que madurar, o quizás será que me genera nostalgia porque al día de hoy, el tiempo que estuve en México fue de los mejores viajes que he pasado, si no fue el mejor.

Vendedora de artesanías. Isla Mujeres – México

Contarles mi decisión de irme a México es largo, pero se los voy a resumir lo más posible: cuando llegué a Buenos Aires fue una de las primeras decisiones que había tomado, que en Julio me iría a México porque sabía que allí algo me esperaría, pero era un sentir muy de adentro sin tanta explicación “lógica”. Luego, en Abril me abrí los registros akashicos y lo primero que me dijo la canalizadora (sin conocerme) es que era que me tenía que ir de viaje a México… imagínense cómo me puse! Jaja, que mi alma me esté diciendo a través de esa canalizadora que tenía que ir a ese país fue mágico. Así que por supuesto entendí que estaba conectada con mi ser, que una vez más esa sensación de decir “acá tengo que ir” no era al azar, sino que estaba destinada.

El viaje llegó finalmente a fin de Agosto, ya que por cuestiones coyunturales, los vuelos estaban restringidos y me costó encontrar un pasaje que sí saliera y no lo cancelaran.

Además, fue la primera vez que planeé el viaje con otra persona, una gran amiga mendocina que conocí en Andorra hace unos años y que se convirtió en mi hermana. Con ella emprendimos el viaje hacia Tulum, ya que nos esperaban unos [email protected] de ella que nos iban a alojar en nuestros primeros días en la ciudad. Si bien quizás Tulum no sería el lugar que yo eligiría para estar si hubiese ido sola o de la forma en que finalmente lo terminé haciendo, fue un aprendizaje increíble.

Antes de irme mi idea (que como siempre se modifica) era recorrer lo más posible México además de trabajar allí. De hecho me llevé cuadernos realizados por mí (si quieren los pueden ver en la sección que dice ¨market¨) para vender y comenzar a vivir de algo que yo hago con mis propias manos y que disfruto muchísimo. Estar todo el tiempo que yo quisiera trabajando porque no tenía mucho ahorro y recorrer. Conocer los pueblos de México en donde se conoce realmente la hermosísima cultura de ese país, hacer rituales que yo pensaba con medicinas ancestrales para seguir mi evolución y así también aprender de ellas. Esa era la ida.

Pero cuando llegué a Tulum, todo se modificó.

Llegamos en temporada baja lo que no nos prohibió conseguir trabajo, de hecho en una semana ya estaba trabajando porque como todo lugar más turístico Tulum para vivir es caro! Mi trabajo era ideal, estaba de camarera en un restaurante literalmente EN la playa por lo que todos los días me encontraba mirando el mar Caribe con sus bellísimos colores. Me compré una bici para ir y venir de casa al trabajo porque en Tulum el pueblo está separado de lo que se llama la “zona hotelera” donde van a alojarse y salir de fiesta los turistas, por lo que todos los días hacía 14km para ir y volver al trabajo, cosa que me encantaba porque que la bici se convirtiera en mi compañera de vida es lo que siempre amo (en mis últimos años en Bs As y los meses que estuve mi bici, que vendí cuando me fui esta última vez, era mi compañera que me llevaba a todos lados).

Y cuando llegué ví que México es un destino para vivir sin duda pero quizás no es tanto un destino para ahorrar unos meses y seguir, que es lo que a mí me gusta hacer (aunque sea dentro del país). Porque el ahorra por mes (aunque al ser sincera fue la vez que más disfrute del lugar sin privarme de nada de lo que quisiera hacer) era poco, si bien estaba en un trabajo que por ser temporada baja ganaba bien. Pero el alquiler y sobretodo el comprar en el supermercado en Tulum es caro!

A pesar de eso y como les dije con mi amiga decidimos disfrutar! Y les aseguro que de los pocos lugares en donde trabajé viajando México es el país donde más lo hice.

Salir de trabajar e ir a la playa, a ese mar Caribe que para mí sigue siendo el más lindo que he conocido al momento. Ir a diferentes cenotes que hay por todos lados literal; pasar mi cumple en Bacalar que es un destino bellísimo. Tomarme unos días e irme a Cozumel. Luego conocer Isla Mujeres antes de irme… Ir a Playa del Carmen cada vez que quería… A medida que escribo estas líneas recuerdo cada lugar y quiero volver!

Porque en mi experiencia México fue fantástico. FANTÁSTICO sin dudas. Un lugar con MAGIA (y eso que no pude recorrer los pueblos). Y lo voy a resumir en el siguiente párrafo.

«Pies para qué los quiero, si tengo alas para volar.» – Frida Kahlo

 

QUÉ  ME LLEVÉ DE MÉXICO?

México para mí fue alegría, fue magia, fue disfrute. Recuerdo México y no puedo parar de sonreír. Sólo tengo buenos recuerdos.

Uno de los principales (quienes me conocen ya saben que soy un ser social) fue que conviví con personas hermosas, y con las que disfruté muchísimo. Mi amiga del alma, Pepa, con quien  desde mi punto de vista reforzamos mucho nuestra amistad, nuestra hermandad. Y Diego y Lila a quienes conocí allá y qué seres HERMOSXS!! Dos personas que me escucharon, compartieron y ayudaron mucho por el proceso interno que estaba pasando. Dos seres con los que abrazarles ya era reparador. GRACIAS!

Otra de las maravillas mexicanas fue que donde iba me hacía [email protected] Y así conocí a seres bellí[email protected]! Tanto locales como [email protected] como yo o personas que habían ido por unos meses a México y ahí se quedaron por unos años más… Y salir a la calle y hablar con la gente a mí en especial es algo que me fascina. Porque en el hablar, en el compartir es donde uno más aprende (a mi visión de la vida). Descubrir cada historia, cada explicación de qué los lleva a estar ahí es un gran aprendizaje.

Y una de las cosas que nunca me voy a cansar de decirles a [email protected] los que me preguntan por México… en ese país LA PACHAMAMA (la Madre Tierra), a mi entender, te habla todo el tiempo. Te muestra cada día LO BELLA y SABIA que es! Desde los colores del mar, los colores que se ven en los cenotes, la naturaleza que tiene en la selva, los sonidos, los olores… En particular lo que más disfrutaba de ir a la playa era todo el camino que hacía en bici por la selva hasta llegar a la playa. Y cuando me iba de noche, ni les cuento! Sólo escuchar los sonidos de cada ser que habitaba allí.

México te enseña el ser parte. El ser parte de nuestra naturaleza, la que habita en [email protected] como la que habita allí fuera. Que somos colores, que somos sonido, somos agua, pero también tierra, fuego y aire. Que en un mismo día podemos irradiar el sol más brillante y al momento llover tan fuerte que las gotas duelan en la piel. Que nuestra transpiración es algo más de nuestro cuerpo, que vivir descalzo nos conecta con la Tierra, con nuestro chakra raíz. Que el arte es la mayor expresión del [email protected]

México y cada ser que con los que compartí en ese camino me ayudaron a liberarme, a entenderme un poco más, a ser más amorosa, y a transitar un momento que estaba pasando el cual no era muy bello internamente, pero me dio la fortaleza para seguir. Me enseñó a darme cuenta que este es MI camino, MI elección de vida. Y que soy Libre por eso. Hizo darme cuenta del vivir el día a día y disfrutar de cada momento presente. Me sacó la “culpa” del elegir viajar y vivir lejos de mi familia que era un peso que traía desde el día que decidí quedarme viajando. Entendí que cada [email protected] tiene su propio camino en esta vida y que si [email protected] seres que nos rodean nos aman, van a entender y amar tanto como [email protected] el camino que elegimos.

Este país hizo que reencontrarme con una amiga de viaje, que hacía un año que no veía y no sólo que pude compartir tiempo con ella sino hasta brindarle alguito de ayuda en lo que necesitaba en ese momento.   

Y por sobretodo México me enseñó que puedo dedicarme a lo que yo quiera. Que puedo ser fotógrafa tanto como deseo porque las cosas que se hacen desde el corazón son retribuidas. Me hizo ver y vivir que no hace falta vivir con tanto, porque con tener la comida de cada día es suficiente. Y eso me hizo sentirme feliz: agarrar la cámara y llevarla conmigo a los lugares donde iba para regalarle a las personas postales que les sacaba me hizo ser realmente yo!

Y por último les dejo un posteo que hice en mi IG personal cuando me fui de este país que tanto amé y que me llevo en el corazón…

En México fui…

Fui Libre

Fui Feliz

Fui Mujer

Fui Sonrisas

Fui Desapego

Fui Amiga

Fui Compañera

Fui Sociable

Fui Simpática

Fui Solidaria

Fui Amorosa

Fui Aprendiz

Fui Maestra

Fui Divertida

Fui Fotógrafa

Fui Escritora

Fui Cariñosa

Fui Abrazos

Fui Enamoradiza

Fui Consciencia

Fui Alma

Fui Medicina

Fui Bondadosa

Fui Real

Fui Celeste…

En México FUI YO!

Esa Celeste que ama la vida.

Esa Celeste que ama desaprender para volver a aprender.

Esa misma Celeste que soy para seguir siendo yo!

Gracias, Gracias, Gracias!

No les conté si tuve acercamiento con las plantas medicinales… Lamentablemente no, pero sí antes de irme y como para darle cierre al viaje hice un Temascal. Y recomiendo que quien quiera hacerlo, lo haga! Básicamente un Temascal es una ceremonia/ritual que hace referencia al volver al vientre materno. Para que entiendan, es como una cueva que se hace de barro como con forma de iglú (lo suficientemente grande para que entren hasta 10/15 personas depende el temascal) en donde en el medio se van poniendo piedras calientes que van emanando su calor. Ese calor remite al vientre materno y no sólo es una sanación para el cuerpo físico sino también para el espíritu. Es una ceremonia que es llevada a cabo con un guía y puede ser de 4 o 7 puertas (básicamente es las veces que se hace entrar cada abuela piedra y se trabaja algo en especial que el guía va diciendo). En el mismo se trabaja con diferentes hierbas, sonidos, cantos. Y tanto antes como después se pide permiso y se agradece a los maestros presentes en ese momento que permiten que la ceremonia se lleve a cabo.

En mi particularmente fue un espacio que me sirvió para agradecer, todo lo vivido en mi vida, como ese momento presente. Es una ceremonia muy hermosa.

Cómo verán, de México me fui. Me fui a un lugar que no me hace feliz pero fui por otros objetivos que ya se los contaré en la próxima nota… (gracias si leyeron hasta aquí, el final de este viaje por México).

«Destrózate, rómpete en mil pedazos. Es hora de ser realmente libre y recuperar tu majestad.» – Del libro Kalinka.

 

 

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