MIS EXPERIENCIAS DE VIAJE

La magia de conectar con el alma – Parte 1.

Esta nota saldrá un poco del contar mi experiencia de cuando me voy de un lugar. Ya que mi corazón está tan expandido que sólo tengo palabras de gratitud con lo que viví ayer, domingo 07/07/24.

Los domingos tengo mi día de descanso en el trabajo (recuerden que estoy trabajando en Split, Croacia) y me propuse de a poquito ir conociendo diferentes lugares. Por lo que ayer me desperté, me armé el tupper con comida y me fui a un lugar que ya tenía pensado ir.

 

Quería ir a conocer alguna playa de una isla que está un poco más al norte, pero se puede acceder caminando (pues aún no cobré y no tengo para gastar mucho). Así que me tomé el bus que me dejaba en el lugar, me compré en el mercado algunas frutas para tener y empecé a caminar.

La playa a la que yo quería ir estaba a dos horas caminando y como ya era casi el medio día sentí mucho calor para caminar tanto, más que la mochila con la cámara, el dron, el mate, la comida y el agua entre otras cosas me pesaba bastante. Entonces decidí cambiar los planes y me fui a otra playa que estaba un poco más cerca, a una hora caminando.

Esta decisión me llevó a pasar por unas callecitas del pueblo que me encantaron. Y luego llegar a la playa. Pasé todo el día en una playa donde no había tanta gente y era hermosa, muy tranquila, el agua transparente, el fondo sin piedras (es usual en Croacia que haya mucha piedra en las playas, de hecho no son de arena sino de diferentes tamaños de piedras). Ahí en la playa me puse a hablar con una familia un ratito (no me cuesta nada hablar con las personas para quien no me conoce jaja). Y luego decidí empezar la vuelta y ver el atardecer sobre otra playa donde se veía de frente ya que en la que yo estaba se veía de costado.

Así que comencé a caminar con cámara en mano.

Hasta que encontré un lugar debajo de un pino hermoso donde decidí quedarme. Estuve un largo tiempo sacando fotos, hasta que en un momento sentí mucha necesidad de escribir los sonidos que estaba oyendo.

Entonces agarré mi cuaderno, me puse a escribir (esta vez fue cortito) y justo cuando terminé se acercó una chica. Lisa, 18 años, alemana. Estaba de vacaciones con su familia, sus padres y su hermana. Se acercó para preguntarme qué consejo le podía dar para escribir porque ella en este momento no estaba pudiendo hacerlo.

Cuando terminé de escuchar su pregunta, imaginen cómo estalló mi corazón. Pensé por un segundo, esta chica debe pensar que soy periodista, o escritora? Y yo no tenía ningún consejo en concreto para decirle, pues nunca estudié cómo escribir. Sólo lo hice. Y lo hago.

Le contesté que yo no le podía dar un consejo pero si contarle mi experiencia de cómo lo hacía yo porque quizás eso le servía. Que lo más importante que yo aprendí es no juzgarse ni compararse con lxs otrxs. Sino aprender de lxs demás. Que lo que yo hago es escuchar mis emociones y mi corazón para escribir, y que hay momentos en que no escribo porque nada me sale para decir y ese proceso está bien.

Le conté que cuando yo era chica escribía y lo tiraba, y que a su edad yo no escribía. Pero que a partir de comenzar a viajar empecé a utilizar esta herramienta y que comencé a leer lo que escribía sin juzgarme. Y creo que eso fue algo que le resonó porque me dijo que ella no podía leer lo que escribía porque le parecía tonto.

Le expresé la importancia del proceso, del no juzgamiento propio y del amor que uno tiene que darse en todo eso. Del tener paciencia.

Y le pregunté si le podía sacar una carta de tarot. Que aunque nunca lo hice antes en inglés (le comenté que soy argentina y que si bien hablo inglés hay cosas que me es difícil transmitir al no hablarlo al 100%) me animaba a hacerlo porque sentía que le iba a ayudar ese mensaje. Y por suerte me dijo que si con mucha alegría.

Conectamos con Lisa con el tarot egipcio, estando en la playa debajo del pino con los últimos rayos del sol escondiéndose en el horizonte. Ella eligió su carta. Le salió La Justicia, carta nro 8 del tarot egipcio, representada por la Diosa Maat, diosa de la armonía, el equilibrio y la estabilidad. Esta carta cuando aparece nos trae paz y tranquilidad para conectar con mi propia verdad, a través de la conexión con la pureza del corazón. Representa un momento de inicio, de un nuevo ciclo más consciente, con fortaleza, abundancia y alegría. Y en resumen Maat nos dice que escuchar a nuestro corazón es nuestra única verdad.

Cuando salió esta carta yo no podía creer que lo que le había dicho al principio antes de hacer la tirada concordara tanto con lo que el mensaje que le estaba trayendo el tarot. Además de pasarme algo más mágico aún. Cuando ella estaba eligiendo su carta pasando su mano izquierda por el mazo, sentí mucha energía en mi plexo solar cuando ella pasó por encima de esta carta, para que se entienda mejor, sabía que su mano pararía ahí y elegiría esa carta (aunque no sabía que era la justicia). Fue un momento mágico.

Luego de agradecerme porque entendía el mensaje y sentía que resonaba, hablamos un poco sobre mi objetivo de vivir de mi fotografía por lo que me pidió mi IG. Y no recuerdo bien cómo me dijo que ella tenía una cámara analógica réflex, por lo que le ofrecí la mía para que sacara una foto. Me hizo un retrato.

Antes de despedirnos yo le tomé una foto, ella otra a mí porque me explicó que al fin del viaje quería hacer como un resumen del mismo.

Y por último me preguntó cómo hacía yo para viajar y trabajar porque ella quería hacer un viaje cuando terminara su colegio secundario. Le expliqué que ella siendo europea puede hacer lo que quiera dentro de Europa jeje, y le comenté sobre voluntariados y couchsurfing y de la importancia que es el cuidarse cuando una viaja sola.

Nos abrazamos y nos despedimos. Y yo no podía creer lo que me había pasado.

Quizás sientan que es algo que puede suceder, pero la magia de que alguien te vea escribiendo y se acerque a querer un consejo de cómo hacerlo porque no lo puede hacer, no tiene explicación.

Entendí que lo que yo hago puede ser un granito de arena para muchas otras almas.

Entendí que no hay algo más hermoso que el transmitir las experiencias propias para que quien está leyendo o quien está enfrente mío tome lo que necesita en su proceso.

Entendí que esa magia que me llega es porque está dentro mío.

Gracias Universo por hacer que cada día crea más en mí. En mi proceso. En mi ser. En mi alma.

Y todo concuerda con todo (ya se los contaré en otra nota, pues está se ha hecho larga).

Los sonidos se despliegan: La música del mar. El volar del avión. El andar del bote. A la luz de los últimos rayos del sol. En la playa. Con mi cámara. Gracias Universo por esto.

Por último quiero cerrar con un pensamiento que se me vino mientras seguía caminando y va a ser sobre un sentir muy de adentro mío (creo que se va a alargar la nota un poco más jaja). La revo solar de este año me marcaba que sobre estos meses iba a estar sanando cuestiones más de mi primer círculo (madre/padre) y realmente así lo fui sintiendo desde hace unos meses gracias a ciertas almas que me fueron brindando nuevas herramientas para sanar cosas que vengo trayendo desde hace años. Y ayer hice consciente algo muy importante para mi árbol.

Siempre fui una persona que estuvo más ligada a mi lado materno que al paterno. Pero en todo este último tiempo comencé a trabajar en eso porque el agradecimiento a que yo tenga vida hoy en este plano es gracias a ambas partes, a mi árbol materno y a mi árbol paterno.

Y hay ciertas cosas que me hacen quien ser quien soy gracias a esa conjunción. Si bien el lado del arte está en ambos lados, la enseñanza viene más del lado materno y la comunicación del lado paterno. Mi rama Cursach por el lado masculino fueron periodistas. Y eso fue algo que siempre mi papá me nombró sobre todo desde que comencé con postales de un viaje a contar mis experiencias pero yo me quería despegar de eso, me daba bronca. Hoy entiendo, gracias a mi terapia transgeneracional y el abrir cada vez más mi corazón para salir del enfado que tanto daño le hizo a mi cuerpo, que eso también soy y que no lo puedo negar.

Ayer sentí que en esa imagen de Lisa viéndome escribir, mis ancestros se presentaron para que ella me viera como una escritora o periodista o alguien que sabía hacer lo que estaba haciendo. Y sí, se que sé escribir. Y entender que en parte también me dedico a esto, porque no me de dinero a cambio pero me da experiencias y conexión con los demás y eso es mucho más que un intercambio económico.

Gracias Lisa por tener la valentía de hablarme y sentarte a mi lado.

Gracias Universo.

Gracias a mi árbol.

Gracias Celeste por salir a la vida a que las cosas simplemente sucedan.

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