19.02.2025 – Italia, el descanso perfecto.
Me encuentro en Italia, en un pueblo casi remoto dentro de un Parque Nacional. Alojándome en la casa de mi amiga, de mi hermana. Ya finalizando un viaje de casi 4 meses. Iba a ser un poco menos, pero en el transcurso algunas cosas fueron cambiando. Seguridades que cambiaron de fecha y dejaron de ser tan “seguras”; planes que se modificaron casi en el mismo día; y una emocionalidad que estuvo marcada por un antes y un después del viaje a Japon, aunque el lugar nada tuvo que ver.
Si hoy me pongo a pensar cómo estaba en Noviembre de 2024, hace sólo tan poco, era una Celeste que salía a viajar alegre, feliz, con mucho brillo, expectante de qué pasaría en un país lejano, por un tiempo relativamente “largo”, con un presupuesto bajo y volviendo a estar viajando sola en una cultura diferente. Feliz de reencontrarse con amigxs que hacía mucho que no veía. Feliz porque venía de una temporada en Croacia en donde de a poco fui sintiendo mucha plenitud conmigo misma.
Agradecida porque no había planes, pero cada paso estaba siendo cada vez mejor. Confiada en que todo iba a salir bien. Agradecida con cada paso y con cada encuentro que se me iba apareciendo en el camino.
Quizás fui muy confiada. Quizás disfruté tanto que el 2025 me desestabilizó. Quizás es el año este astrológico por el que todos dicen que vamos a pasar cositas que nos movilicen bastante para al fin entender qué es lo que tenemos que dejar ir para nuestro bienestar y qué no.
Quizás…
O quizás es que no siempre podemos mantener un estado de estabilidad en donde brillemos eternamente porque somos humanos. Quizás no siempre por más que seamos agradecidos con el Universo y miremos todo de forma positiva las cosas se dan tan bien. Quizás las cosas tienen que volver a pasar para que nos volvamos a observar y volver a ver cómo nos encontramos frente a muchas situaciones.
Sin dudarlo el viaje a Japon me sirvió para decidir sobre muchas cosas que quiero que dejen de ser de una manera y modificarlas para un futuro. Sin dudarlo me di cuenta que muchos lugares por más fantásticos que sean no están tan adaptados a nuestros “ideales” o al estilo de vida que decidimos vivir. Sin dudarlo el viaje me cansó, pero me hizo encontrar con una Celeste de 38 años que está un poco cansada de viajar con tanto, y con tan poco. Por momentos me sentí pesada y no ligera. Por momentos no quería seguir moviéndome. Por momentos sólo quería comer la comida a la que estoy acostumbrada. Por momentos ver tantos templos me aburrió. Por momentos estar alojándome con personas diferentes hizo que me energía se agotara. Por momentos sólo quería estar, estar “sin hacer nada”. Cada vez que me movía, me pesaba el poco equipaje que tenía, pero que me sirvió para darme cuenta que para mí era mucho. Por momentos me cansé de sacar fotos. Por momentos quería irme de Japon y del frío. Las ciudades me agotaron por momentos. Caminar sola a veces me aburría, pero cuando compartía, a veces quería estar caminando sola. Sentirme muy cómoda en lo que estaba haciendo, pero incomodarme todo el tiempo.
Pero no se preocupen. No fue Japón. No fue el viaje. Fue mi interior.
Mi interior en un momento se quebró un poquito, por cosas que también fueron ocurriendo en el exterior.
Los planes siguientes cambiaron, muchos. De repente me encontré teniendo un mes más libre. Un mes más de viaje. Me encontré una vez más soltando eso que había en mi mente y viviendo la realidad. Me encontré pensando que esta vez no había sido tan infantil, que había un plan. Que la decisión que había tomado estaba bien, pero quizás no tanto. Me encontré reviendo todas las opciones que había pensado unos meses antes para entender si mi decisión final había estado “bien” o “mal”. Solté esos pensamientos. No me juzgué. Las decisiones a veces no son correctas o incorrectas o si lo son, dependen del momento en que unx las toma. Me cansé de pedirle al Universo. Me cansé de siempre pensar que todo está bien. Me alejé un poco de todo eso, y caminé. Lloré. Pensé en que muchas veces las cosas me cuestan el doble, pero se me vinieron todos mis años de terapia y solté ese pensamiento de victimización para no entrar en loop. Y confié en que como lo había hecho había estado bien, sólo que hay cosas que exceden de nuestro control. Me llené de miedos, de preocupaciones. Comenzaron los dolores leves de mi artritis. Cuando pensaba que ya se había ido por un tiempo. Volvió a aparecer. Poco, pero apareció para recordarme que ahí sigue. Que la acepto o que seguiré luchando contra ella. Y volver a pensar ¿cuáles son esos fantasmas en mi inconsciente que siguen apareciendo? Observar los dolores. Sentirlos. Darles amor. Al mismo momento de estar harta.
Ese antes y después de Japón fue tan sólo circunstancial. Ese después fue observar una Celeste que con mucho amor se está aceptando. Aceptar que hay momentos en donde está bien estar apagada. Que hay momentos en donde está bien no tener ganas de sacar fotos. Está bien estar cansada. Está bien estar triste. Está bien apoyarse en lxs amigxs. Está bien sentir un montón de cosas, pero observarlas y no meterse en ellas.
Me encontré nuevamente sintiendo que como soy, no soy suficiente. Y sintiendo esa emoción para con un otro, me di cuenta que ese sentir que se me estaba reflejando era sólo el espejo de cómo me estoy sintiendo yo para conmigo. Me encontré nuevamente con un montón de emociones del pasado que volvieron a este presente. Y entendiendo que todo eso que aparece es para que siga observando qué sigue aún dentro mío. Me encontré llorando sin saber por qué, pero queriendo llorar. Me encontré juzgando mis decisiones. Y quizás lo bueno es que me encontré, porque me observé.
Es un momento que estoy transitando con mucho amor y mucha gratitud porque dentro de lo que estoy viviendo, no hay nada trágico. Es otro de los tantos momentos en donde necesito perderme para encontrarme con otra Celeste. Quizás es real que este 2025 viene un poco a desconfigurarnos para armar una base nueva. La torre en el tarot. Ese rayo que nos rompe esa estructura en la que nos encontrábamos tan cómodxs para decirnos, algo hay que modificar… o todo.
