MIS EXPERIENCIAS DE VIAJE

Kuala Lumpur: las personas hacen los lugares.

Y por qué se llama así esta nota? Porque al primer día que llegué a esta ciudad no me parecía que estuviera buena, pero al pasar los días la cosa fue mejorando. La realidad es que ni bien me bajé del bus que me dejaba cerca del voluntariado que me esperaba y empecé a caminar por las calles… sentía que Kuala Lumpur no era cómo me lo imaginaba… y no me equivocaba!

La ciudad o te encanta o te parece fea, y quizás no tanto por la ciudad en sí, sino por su diversidad. Aquí conviven: indios, chinos, malayos y árabes, y por la sensación de las calles, todas en su mismo porcentaje. Además que la religión no pasa desapercibida ya que son musulmanes, y muy ortodoxos. Y como les dije, a muchas personas esto les encanta porque sienten que es una ciudad que abre sus puertas a las diferentes culturas, pero a mí me faltaba sentir la cultura malaya (aunque entiendo que sea esa…). Viniendo de Tailandia donde se respira cómo son los tailandeses hasta en el último rincón, a comer casi todos los días comida hindú en otro país que no era India me parecía raro!

En sí la ciudad tiene sus partes muy lindas, donde el lujo es extravagante, como por ejemplo donde están las torres Petronas, y barrios un poco más desprolijos como el barrio chino o el indio. Y al principio mientras caminaba por la calle me sentía un poco insegura sobretodo ante las miradas de los hombres, pero luego me di cuenta que es una ciudad en donde se puede estar tranquilo.

La religión musulmana tampoco pasa desapercibida, en este país sentí la religión al punto de Egipto. La ciudad está llena de mezquitas y uno se encuentra con señales diferentes… como no tener comportamientos indebidos entre un hombre y una mujer… La religión hindú tampoco pasa desapercibida, desde sus calles, su comida, hasta el famoso templo Batu Caves, que es el templo hindú más grande fuera de India (para ser sincera tampoco me mató, en las fotos se veía más espectacular).

Lo que más me gustó de la ciudad fue su arte callejero, y después de ir varias veces, las Petronas de noche (a las que les tomé cariño porque su arquitecto fue argentino jeje). Lo que no me gustó es que lo que ellos llaman parques no son como nosotros los conocemos, son espacios verdes con calles de cemento por lo que si uno pretende ir a tirarse al pasto como acostumbramos, no es posible (o por lo menos por los que yo anduve).

“No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mídela por aquellas cosas que tienes y que no cambiarías por dinero.” – Paulo Coelho

Entonces…

QUÉ ME LLEVO DE ESTA CIUDAD?

Sinceramente de la ciudad en sí creo que nada… no me gustó. Pero, en esta ciudad conocí muchas personas… tanto en el hostel donde estaba trabajando como en la calle y gracias a mis amigas chilenas que me hice en India y con quienes me reencontré.

Conocí personas muy lindas, buenas, divertidas, locas! La mayoría viajando desde hace bastante, algunas en sus últimos meses de viajes y muchas que estaban en sus vacaciones de trabajo de Australia o Nueva Zelanda recorriendo el sudeste, o simplemente vacaciones en su país. De todas las edades y diferentes países (varios argentinos!!). Y esto hizo que mi estadía en la ciudad sea diferente, sea compartida, sea más amena, porque a los lugares lo hacen las personas, y aunque no hayan sido personas locales como me había pasado en Tailandia, también está bueno encontrarse con gente que está en la misma que uno! Y sin duda la vida me cruzó con algunas personas que sé que perdurarán y otras que sólo pasaron y no volveré a ver; porque eso también hacen los viajes, aprender a decir hola y chau! Conocer, relacionarse y despedirse, todo el tiempo. Y para mí eso es un aprendizaje hermoso: aprender a desprenderse, a no acumular, a despojarse, a saber que hay personas/relaciones que sólo nos acompañan en un momento de nuestras vidas, pero que es sabio saber decirles adiós en el momento oportuno para seguir andando.

También en esta ciudad volví a confirmar que cuando uno no se siente a gusto, debe moverse. Mi cambio fue brusco porque decidí volver a Europa, y nada más y nada menos que a Berlín, ciudad que me llena de expectativa!!!

“Así de simple. No sé ni quiero saber cuál es el futuro que me espera. Lo mejor de mi futuro es que no lo conozco. “ – Eduardo Galeano

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