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Cumpleaños y voluntariado en Francia.

Como les comenté en la nota anterior tuve la fortuna de elegir dónde pasar mi cumpleaños. Y con voluntariado aprobado en Espagnac, decidimos irnos a Lyon a pasar sólo el día de mi cumple (de hecho viajamos durante 27 horas en bus, con una espera en Zagreb de 4hs).e que llegué a Europa, pero bueno por una cosa u otra nunca había podido ir, hasta hoy! Y si bien estar viajando me hace feliz, cuando conozco nuevos lugares exploto de felicidad!

Espagnac- Francia

Por lo que el 23 de Octubre y luego de pasar por 6 países y en que varios de ellos nos hicieran bajar en la frontera para chequear pasaportes (por tema Covid), llegamos al mediodía a Lyon en un día lluvioso. Pero como dicen la lluvia es abundancia, no nos detuve para recorrer la ciudad la cual nos pareció hermosísima. Si deciden ir a visitarla ya les aviso que con sólo un día no alcanza, de hecho, me quedé con ganas de más!

Después de pasar un cumple más que hermoso, al otro día nos fuimos para Espagnac donde nos esperaba el voluntariado. En verdad era en un pueblo cerca de este otro, pero para que lo puedan ubicar, ya que donde nosotros estábamos eran 5 casas en la montaña y nada más que campo! Por lo que se imaginan fue un mes sin ninguna pandemia, sin barbijos, en plena naturaleza y libertad.

El voluntariado donde estuvimos fue en una casa de familia. Ellos estaban terminando de construir su casa, por lo que los voluntarios teníamos una casa para nosotros a unos 500 metros (donde ellos vivían antes). El trabajo entonces constaba en ayudarlos con cosas que aún faltaban hacer en la casa (electricidad, paredes, pisos…), cuidar a la hermosa nena de 2 años que tienen y en mi caso cocinar en los almuerzos para todos ya que la mujer había tenido otra beba dos semanas después de que nosotros llegáramos. Y lo lindo es que parte de las horas del trabajo que hacíamos de lunes a viernes, de 9 a 12hs era que almorzáramos todos juntos, un detalle que no había tenido en otros voluntariados y me parecía súper amable e integrador, ya que es el momento en donde todos compartíamos nuestras vidas y pensamientos con los demás.

La verdad que un voluntariado súper recomendable ya que la pareja la formaban dos personas muy lindas: ella japonesa, él australiano, ambos viviendo hacía unos 5 años en Francia y habiendo vivido en diferentes países.

«Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos.» – Carl Jung

QUÉ ME LLEVO DE FRANCIA

Tengo la suerte de que este paso por Francia haya sido mi cuarta vez en el país, y por suerte en diferentes ciudades y lugares del mismo (salvo París que lo he repetido en dos oportunidades, y volvería a repetir mil veces más!).

Esta vez llegamos a Francia para aprender, no sólo desde cómo instalar un circuito eléctrico en una casa o insertarme de lleno en algo que ya venía pensando de modificar en mi vida, y que venga para quedarse: elegir pasar de ser vegetariana a ser vegana… una decisión difícil pero que se puede lograr con dedicación y amor!

Sino también para aprender de valores. Y para eso les tengo que contar qué fue lo que pasó en este voluntariado:

Voy a empezar diciendo que este matrimonio alberga voluntarios desde hace 3 años y ya han pasado por su casa más de 80 personas de todas partes del mundo. Luego tengo que explicarles que en la casa que los voluntarios estábamos alojados, como les dije más arriba, era la casa donde ellos habían vivido antes de comenzar con la construcción de su nueva casa. Y agregar que siempre eligieron que los voluntarios vivan en esa casa mientras ellos vivieron en su van, y en una carpa en la casa en construcción, dejando todas sus pertenencias en el “altillo” de la casa de los voluntarios. Aclaro esto porque me parece muy importante resaltar LA CONFIANZA y EL RESPETO hacia las personas que alojaban.

Otra cosa necesaria de aclarar es que ellos compraban todo lo necesario de comida para todos los voluntarios (por lo general siempre había 4 o 5 voluntarios al mismo tiempo) por lo que pedían que hiciéramos semanalmente una lista de lo que queríamos y ellos iban a hacer las compras, comprando siempre lo que pedíamos y hasta más (hemos estado con personas que pedían cosas innecesarias y ellos se lo daban). Por lo que hacía que uno como voluntario no gastara dinero. Y de hecho las horas de trabajo diarias terminaban siendo unas 3 horas… porque entre que se llegaba, charlábamos un poco del trabajo del día y todo se comenzaba a las 9hs y se terminaba a las 12hs para almorzar.

Resulta que antes de que nosotros llegáramos habían albergado a una pareja de argentinos que por lo que habían dicho, estaban de luna de miel. Esta pareja había estado dos semanas como habían concordado por la aplicación de Worldpackers ayudando en la casa y les pidieron si podían quedarse una semana más. Como los anfitriones tenían aprobado a otros voluntarios, les dijeron que sí, pero que debían dormir en una carpa que ellos tenían en la parte de arriba de lo que era otra construcción que podía ser otra casa pero ellos lo usaban de galpón. No era una carpa común, sino que estaba armada con colchones sobre palets como si fuera una cama doble, y donde uno entraba parado, por lo que la carpa terminaba siendo tan cómoda como una habitación (lo digo por experiencia propia).

Cuestión, voy a hacerla corta, parece que a esta pareja de argentinos a pesar de decir que no tenían problema, no les gustó dormir allí y empezaron a modificar su actitud con los anfitriones, con el trabajo, con los otros voluntarios… terminando robando cosas que el matrimonio tenía en el altillo (la mujer había estado ordenando ese altillo con la argentina mientras estuvieron ahí) llevándose unos 3mil euros en el valor de las cosas.

Por supuesto que de esto se dieron cuenta cuando los argentinos se habían ido hacía como unas dos o tres semanas, ya que nosotros íbamos a pasar a dormir en una carpa en el altillo. Cuando comenzaron a ordenar para hacernos lugar, empezaron a darse cuenta que las cosas no estaban.

Y quizás ustedes se preguntarán cómo acusaban si no sabían realmente quién podría haber sido… resulta que estos chicos tan “vivos” no sólo que bloquearon todas sus redes sociales cuando los buscamos, sino que tenían en su foto de perfil las cosas que habían robado! Si! La chica (que si quieren les doy su nombre por privado) tiene una foto de perfil tanto en Instagram como en Facebook en la torre Eifell con los lentes de sol que le robó a esta pareja… Y luego subieron más fotos, con el paisaje de la torre, con la campera que el chico (del cual también tengo el nombre) se había robado. Así que a la “viveza” los comió el querer ser y el querer pertenecer a algo que no son, ya que son ladrones.

Imagínense cómo nos pusimos nosotros al enterarnos de esto… no sabíamos cómo ayudarlos! Nos daba vergüenza ajena, que siempre los argentinos terminan siendo nota y no siempre de las buenas notas! Los primeros voluntarios en 3 años, de más de 80 personas con los que vivían esto… a mí sinceramente me dio DOLOR, TRISTEZA, porque con personas como esta, todos terminamos en la misma bolsa.

Y acá hago un paréntesis y les cuento otra cosa personal, que quizás ya lo comenté en notas anteriores, yo en particular tengo que vivir con el que dicen todo el tiempo de los porteños, porque nací en capital y toda mi vida viví en esa ciudad. Y que digan que los porteños son una cagada, a mí me da bronca porque yo no soy así (las personas que me conocen de otros lados de capital lo pueden decir… jeje). Y que a esto se le sume que en otras partes del mundo a los argentinos nos puedan tildar de malas personas a lo que no les pueden confiar nada, es horrible.

Terminando este paréntesis, cuando le comenté a mi familia de esto que había pasado lo primero que me dijeron fue que cómo estas personas iban a confiar en gente extraña, y yo me puse loca! Y les pregunto a ustedes también: ¿Es normal que las personas tengamos que vivir desconfiando de todos los que tenemos a nuestro alrededor? O esto es algo que tenemos los argentinos porque el de al lado prefiere sacarte lo tuyo antes de tener lo que le corresponde (sea mucho o sea poco). En qué realidad vivimos para no confiar en alguien que no conocemos, cuando eso es lo NORMAL en muchas partes del mundo!!! ¿Quién nos da el permiso de llevarnos cosas que no nos pertenecen? (más cuando se ha gastado mucho dinero en tomarse un avión e irse a otra parte del mundo!). Les juro que uno lo puede pensar y pensar y no existe excusa en la vida para darnos la razón de que tenemos que desconfiar de el de al lado.

A veces pienso que una de mis misiones en esta vida por la que estoy transitando es demostrarles a las personas que todo se puede, que no se necesita mucho para hacer lo que a uno le hace bien. Y con esta experiencia me encantaría que todos aquellos que me leen y que hayan llegado hasta esta parte (espero que todos), piensen en todos estos valores que con los años se fueron perdiendo, con todas esas cosas que nos inculcaron en nuestra sociedad donde uno es “vivo” por quitarle a los demás. Esa es la idiotez más grande de la vida, pensar eso es ser una persona chata, que no tiene ganas de evolucionar, que no merece evolucionar. Porque lo mío es mío y lo del otro es del otro, así sea que yo tengo medio y el otro tiene cien mil.

Qué me llevé de Francia? Además de mucha evolución interna, justamente el darme cuenta que en Argentina, no todos pero si muchos, viven equivocados. Que no hay cosa más linda que confiar en alguien que no conocemos, porque me ha tocado vivir y sentirme segura en dormir en casas de extraños que sólo querían compartir conmigo su estilo de vida, su ciudad, sus experiencias y que yo le contara de las mías.

Me ha tocado en India unirme a una chica Alemana que conocí en la misma estación de tren para juntar sentirnos más seguras. Me ha pasado de en Tailandia de ir a cenar a la casa del señor que hacía conmigo el voluntariado para cocinarme un plato tailandés y charlar sobre nuestras vidas. Me ha pasado en Malasia de compartir habitación con personas de Bangladesh, de la misma Malasia, de Estados Unidos. Me han pagado en Londres el bus porque yo no tenía la tarjeta que correspondía para pagar el ticket. Y les aseguro que muchas cosas más, y todas ellas sin más que en el compartir, el vivir una linda experiencia.

Por lo que cuando estas cosas horribles pasan y más de alguien de mi país, me da vergüenza y por sobretodo mucha tristeza.

Hoy justo leí una nota de un DJ argentino súper conocido (no recuerdo el nombre porque no escucho su música) que vivió 20 años fuera del país, y en la nota decía que ojalá el gobierno argentino diera la posibilidad a los jóvenes de irse uno o dos años a vivir afuera para darnos cuenta que como vivimos acá no es lo mejor. Que tirar el cigarrillo en la calle NO está bien, por ejemplo. Y la verdad es que tiene razón. Pero no porque nosotros seamos la peor mierda, sino porque el viajar y el conocer otros estilos de vida, otras costumbres, otros valores, nos hace dar cuenta que no tenemos la verdad.

Ojalá todos podamos viajar pero no para subir las fotos en las redes sociales de que estamos en los lugares más lindos del mundo, sino para APRENDER. Para vaciarnos de lo malo que traemos (porque todos tenemos cosas malas), y llenarnos de eso que está bien, de esos valores que respetan al de al lado y a la naturaleza también, que nos llenan de amor. Porque les aseguro que si empezamos a modificar nuestras costumbres, esas cosas que no están bien, el cambio se realiza.

Bueno…. Con esta experiencia me retiro y me tomo el bus para volver a Andorra… a una temporada de invierno que para que nunca empezará… ya les contaré en la próxima nota!

«Todo el que confía en sí mismo, confía en los demás.» – Del libro Hippie de Paulo Coelho.

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