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El sur de Italia: la Sudamérica de Europa.

Como les dije hacía bastante que quería volver a Italia, uno de los países que al momento es de los que más me gustan de Europa. Pero esta vez iría al Sur! A conocer las tierras de la mafia!

Nápoles – Italia

De Jávea me fui con una alegría enorme dentro de mi corazón por haber pasado todo Julio en ese increíble lugar y con un poco de nostalgia de que se acabara. Pero expectante de la próxima aventura que me esperaba, ya que en Barcelona me encontraba con una persona muy especial para mí y un amigo para emprender juntos los 3 el viaje a Italia.

Como ya teníamos aceptado un voluntariado en Sicilia, quisimos pasar dos días en Nápoles para conocer esta ciudad de la que todos hablan en Italia! Y uff qué ciudad!

Yo ya sabía que de Roma para el sur era una Italia diferente a la que ya conocía ya que al haber estado en el 2018 en Pompeya y Sorrento las diferencias comenzaban a notarse. Pero Nápoles es una ciudad que cuando salimos a la calle por primera vez, me sentía caminando por Bangkok, Perú, un poco de Argentina y por qué no India! Los napolitanos inundan las calles con los almacenes, las motos, los ruidos y la mugre!

En época de pandemia en donde en muchos lugares de Italia el barbijo aún seguía siendo obligatorio por lo menos para entrar en los locales, en Nápoles nada interesaba! Los semáforos no existen y el caminar por las calles se vuelve algo que particularmente luego de 7 meses en Andorra ya casi había olvidado!

El segundo día en la ciudad, qué les voy a decir, me gustó! Ya me había vuelto a acostumbrar a ese caos por el que pasé durante muchos momentos en el viaje. Me sacó de la burbuja andorrana de donde venía y del orden español.

Y si bien es una ciudad que tiene su historia y sus monumentos, créanme que lo mejor está en la calle. Creo que a Nápoles hay que ir sin pensar en monumentos o tantas cosas por hacer, sino más bien en dejarse deslumbrar por sus calles, por sus pasadizos, por sus habitantes y por supuesto por su comida!!!

Y si sos argentino, y te gusta el fútbol, y te gusta Maradona, el pecho se te infla de orgullo, porque no hay rincón que no tenga algo del Diego: una foto, una pintada, una bandera… Y si te gusta la pizza, realmente la napolitana es muy buena (sigo insistiendo que no tanto como la media masa que comemos en Argentina, pero bueno… jaja).

Como les comenté párrafos anteriores, en verdad pasamos por Nápoles porque teníamos un voluntariado aprobado en la isla de Sicilia, así que para allá fuimos.

El voluntariado era en un campo en la montaña dentro de uno de los pueblos de la isla que se llama Alí, que corresponde al pueblo de Alí Terme que es donde está la playa. Y nosotros en nuestros días libres estaríamos en otro pueblo que se llama Furci (también costero) a unos 20 minutos en coche de Alí Terme. – Por supuesto que esto lo entendimos una vez que estuvimos allá.

Así que luego de 8 hs de viaje en tren, barco y tren llegamos a destino.

El voluntariado en sí estuvo bien la experiencia pero era un trabajo un poquito forzoso ya que no era lo que nos habían dicho y había que limpiar un campo que hacía un tiempito estaba abandonado. Por lo que nuestro trabajo era rastrillar, podar plantas, árboles, limpiar escaleras (cuando los campos son en la montaña son en forma de terraza, una encima de la otra por lo que las escaleras llaman a las que van de una terraza a otra). Lo lindo era que estábamos en pleno contacto con la naturaleza, sin luz, sin internet, durmiendo en carpas, cocinando con fuego y bañándonos a veces en el río y a veces en la “ducha” que se hacía con unas bolsas térmicas para el agua. El baño… en la montaña!

El pueblo más cercano era el pueblo de Alí, a unos 20/30 minutos andando por lo que sólo íbamos cuando queríamos recargar los celulares, tomar unas birras en el único bar del pueblo y nada más!

Finalmente en el voluntariado nos terminamos quedando unos 15/20 días, realmente no recuerdo bien, y decidimos irnos a conocer Italia ya que con quien yo seguía viaje era su primera vez en este país.

Por supuesto no nos fuimos de la isla sin conocer: Catania, Siracusa (lo más lindo de lo que conocí) y Palermo!!!

“Aférrate a los sueños, pues si los sueños mueren, la vida sería como un ave de alas rotas que no puede volar.” – Langston Hughes 

QUÉ ME LLEVO DEL SUR DE ITALIA

Para que entiendan qué me llevo de los italianos del sur les voy a contar dos anécdotas, una que nos pasó en el pueblo de Alí; y la otra en Palermo.

Uno de los días que estábamos en el campo se jugaba la semifinal de la Champions League y con los chicos queríamos ir a verla, por lo que decidimos ir al pueblo a recargar los celulares y verlo mientras tomábamos unas birras. Cuestión mientras esto pasaba como siempre que íbamos había siempre unos sicilianos sentados tomando birra en las demás mesas (imagínense un bar de pueblo con pocas mesas y siempre las mismas personas), y en un momento nos empezaron a hablar de una de las mesas, en siciliano, que no es lo mismo que italiano, porque no sabían hablar otro idioma, y luego de otra de las mesas.

Terminaron todos sentados en nuestra mesa invitándonos TRES rondas de la cerveza que nosotros estábamos tomando (porque la Messina que es la que se toma allí y es un poquito más barata a nosotros no nos gustaba). Pero eso no termina ahí… Como queríamos cenar y en ese bar sólo hacían pizzas si les avisabas el día anterior, a mí se me ocurrió decir que teníamos hambre y que si nos podían cocinar unas pastas! Y como todo tano siciliano, nos dijeron que sí! Así, sin más!!!

Por lo que terminamos yendo en sus autos a la casa de uno de los señores, quien nos cocinó una pasta increíble, con queso parmessano!!! (desde que me fui de buenos aires que no lo comía! y a pesar de mi intento por comer cada vez más cerca a lo vegano, no pude resistirme!) y por supuesto, tomamos vino de su cosecha.

Por lo que cenamos todos como si fuéramos una gran familia, y luego el mismo señor nos llevó en auto hasta nuestro campo! Ya que su casa aún estaba más arriba en la montaña, por lo tanto más lejos de donde teníamos que volver, de noche, ya casi siendo las 2 de la mañana y nosotros usualmente nos levantábamos a las 5.30hs para hacer todo el trabajo sin la luz del sol por el calor que hacía.

INCREIBLE noche, increíble anécdota que siempre llevaremos los 3 en nuestros corazones porque es hasta a veces impensado que alguien desconocido te invite tanto en sólo una noche sin conocer a los otros! Claramente en muchos momentos de la noche hemos desconfiado (lamentablemente en argentina estamos un poco acostumbrados a eso creo yo), por lo que ese fue uno de los aprendizajes: el dejarse llevar, disfrutar y entender que muchas acciones de los demás son propias de la cultura, del corazón y de la buena acción (algo que ampliaré en otra de mis experiencias más adelante).

Ahora les contaré las noches de Palermo. En sí la ciudad no es bellísima pero tiene una energía especial que te invita a quedarte. De las 3 noches que pasamos, dos de ellas fuimos a comer a uno de los lugares recomendados por todos, donde la porción de pizza (para nosotros suficiente) era riquísima y salía sólo 2 euros.

Esta pizzería está en una calle peatonal, donde hay más bares. Pero no se si por el Covid o porque es costumbre de los sicilianos (me inclino más por la segunda), todos estaban en la calle tomando las bebidas que compraban dentro.

La primer noche, hablamos con varias personas que estando uno cerca del otro comenzabas a hablar de la nada. Y la segunda, nos hicimos “amigos” de un chico que veíamos que estaba sólo y comenzamos a charlar con él. Y esas cosas de la vida, el chico era italiano con padre argentino! Así que hablaba el mismo español que nosotros! Algo que no nos imaginábamos.

Así, estuvimos hablando no sólo con él sino también con otros chicos italianos, y unos señores más grandes, de los comunistas de los años 70 más o menos.

Esta vez nadie nos invitó ninguna birra, pero tuvimos dos noches muy divertidas, de esas que nos gustan a los que viajamos, interactuando con todo el mundo, conociendo historias. Y por sobretodo donde el contexto mundial quedó por un tiempo fuera de lado!

Luego de estar estos días en Palermo seguimos viaje pero esta vez hacia el norte, ya que Miguel (con quien estoy viajando), no conocía Italia. Así que yo siendo una afortunada de la vida, estuve por tercera vez en estos últimos 5 años en Roma y en Venecia! Paseando esta vez por ambas ciudades casi sin turistas! Ver el Coliseo casi vacío, o la Piazza San Pietro sin nadie, fue para mí algo histórico.

Estos días que estuvimos en estas ciudades fueron puras vacaciones (en verdad los días en Palermo también), así que sólo nos quedó disfrutar y caminar por ambas ciudades para seguir en mi caso conociéndolas.

Como ya nos quedaba poco tiempo en la legalidad del Schenguen decidimos que nuestro próximo destino y con voluntariado fuera uno de los países que aún yo tenía pendiente! Qué lindo poder tachar un nuevo país en el mapa! Y así nos fuimos a Croacia, pero esa es la próxima nota del blog!

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.” – Mahatma Gandhi

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